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Relevo



"Un viandante en el campo, en ciertas zonas de Galicia, a las once de la mañana, debe preocuparse de que no se lo coma un lobo, porque coches ni hay ni se les espera"

La lectura que podemos hacer de ciertas acciones en determinados momentos suele ser distinta siempre en función de nuestro punto de vista, pero también, en ocasiones, de los elementos que se nos expongan al mismo tiempo.

Por ejemplo, no es lo mismo conducir que ser peatón, pero es aún mas diferente ser peatón o conductor en una ciudad que en el campo. Un peatón, a las once de la noche, en una concurrida calle de una ciudad cualquiera debe preocuparse del color del semáforo y de no tropezarse con los demás peatones. Mientras, un viandante en el campo, en ciertas zonas de Galicia, a las once de la mañana, debe preocuparse de que no se lo coma un lobo, porque coches ni hay ni se les espera. No se si me explico.

Por la misma regla de tres, un técnico en viticultura con 30 o mas años de experiencia debe preocuparse de que su puesto no lo ocupe alguien mas joven. Es lógico creer, en este contexto y desde este punto de vista, que si uno cree que las cosas, en la viña, en la bodega y en la vida, se deben hacer de una cierta manera no va a cambiar de opinión por mucho que la realidad se empeñe en demostrarle que está equivocado.

En los últimos días se han producido varios debates, en redes sociales y fuera de ellas, al hilo de si es serio decir que un vino elaborado de una casta que algunos consideran menor (la Garnacha tintorera, por ejemplo) puede ser considerado por una parte del mercado y de la critica cualificada (sea esto lo que sea) como el mejor de Galicia. Ya sabéis lo que pienso sobre la construcción “el mejor” referida a vinos, melones o lo que sea, pero creo que es razonable decir que hay vinos hechos de esta uva (o con ella como parte inseparable) que dan en una calidad enorme. Vinos que han ayudado a la mencía a ser lo que es en elaboraciones de Algueira, de Guímaro o de Quinta da Muradella. Vinos que serían mejores o peores, pero que nunca serían iguales sin ella. Y vinos hechos de garnacha tintorera que por si solos dan señales de una enorme calidad. Y esto es indiscutible, salvo que el sueldo de uno dependa de discutirlo.

Esto es muy difícil de entender si uno a defendido en ciertos círculos el arranque masivo de esta y otras variedades por su supuesta “baja calidad”. es una actitud similar a la que se tiene cuando se critica la oxidación de los blancos rías baixas pero se admite en el riesling. Y esto es mas que razonable si el argumento de uno (o de varios) es su “enorme experiencia”. ¿Enorme experiencia haciendo que?… ¿Rectoral de Amandi?, ¿Condes de Albarei?, ¿Ribeiro de palomino?…. 



Seguro que la sapiencia precisa y los conocimientos necesarios para manejar millones de kilos y hacer millones de botellas es mas que valorable. Por supuesto. La pregunta es: en esos mas de 30 años de enorme sabiduría y experiencia acumulada, ¿porqué no dieron en determinar una forma de hacer vinos que la gente SI se bebiese?. Porque, en esos mismos 30 años, el consumo ha caido mas del 65%. En este país. En este mercado. ¿Acaso esa enorme experiencia no es capaz de discurrir un vino que la gente quiera beber?.

Me pasa una cosa en las catas que hago con neófitos absolutos, dentro de un experimento mas grande del que hablaré algún día (espero). Las personas que no beben vinos “frikis”, que no saben quien es José Luis Mateo, ni Rodrigo Mendez, ni Nacho de “la Perdida” o Fernando “Algueira” si saben diferenciar, cuando los prueban, entre un mencía de medio pelo y otro hecho por uno de estos personajes. Cuando los beben, estos absolutos ignorantes del mundo del vino “snob” y “elitista” si saben diferenciar, sin decirles ni cuanto cuestan ni cuantas botellas se hacen, entre un albariño del montón. hecho según los académicos y exigentes cánones de los técnicos con enorme experiencia, y otro elaborado por estos nuevos “frikis”.

Y no me digáis que el precio marca la diferencia entre que la gente acceda a estos vinos o no, porque esa es una mierda de argumento y lo sabéis. Rectoral de Amandi se adquiere desde 8 euros y Algueira también y en albariños, Terras Gauda es mas caro que un Leirana. En un super…

El problema, entonces, es la cantidad. El “acceso” al producto es mas complejo,, dicen. “ Los viticultores no podrían vivir de vender solo vinos del estilo que defendéis”, dicen. Hacen falta litros. Aha.

Y como hacen falta litros, hace falta defender el arranque de ciertas variedades, la tecnificación innecesaria y los vinos planos y comunes. Claro.

No se si se nota mucho que lo de la “basta experiencia” me parece el argumento mas simple que se puede ofrecer para defender una argumentación, pero lo recordaré por seas caso. Son innumerables los casos en los que, en una actividad, en un sector o empresa o en un momento determinado de la historia, se han producido cambios que han provocado la superación de la generación anterior, su argumentario y supuesta preparación, por la siguiente generación. A veces ese cambio se ha producido de forma natural, sin estruendo, y otras de forma violenta. Y yo creo que es hoy, ahora, cuando ese cambio se está produciendo en el mundo del vino.





"Los técnicos que promovieron el arranque, los que instauraron practicas sanitarias en las bodegas donde no existían, los que acabaron con vinos infames, llenos de defectos, hicieron lo que debían hacer"

La manera en que los que están siendo superados se lo tomen es harina de otro costal. Creo que no es defendible, desde el puro razonamiento lógico deductivo, que la manera en que se hicieron las cosas, en la viña y en las bodegas, en los últimos 25 años, es la mejor manera de hacer las cosas ahora mismo. Esto puede resultar difícil de entender o entrar en conflicto con la forma de vida de ciertos técnicos, periodistas, “gurús” o personas en el vino, pero es lo que hay. Y voy a decir algo mas.

No hago comparaciones, ojo, pero creo que se entenderá el ejemplo. Votar a Margareth Thatcher en la Inglaterra de los 80 era lo razonable. No porque me parezca bien nada de lo que hizo, por supuesto. Liberalismo irracional y tal. pero, desde el punto de vista de un parado de los 80 en Gran Bretaña, era lo natural. Pero reelegirla 3 veces fue un error. Un grave error.

En los 80 se planteó como normal el arranque de viñedo de ciertas castas en ciertas zonas para promover la plantación de otras variedades y producir mas. Los técnicos que promovieron el arranque, los que instauraron practicas sanitarias en las bodegas donde no existían, los que acabaron con vinos infames, llenos de defectos, hicieron lo que debían hacer. Pero seguir confiando en su criterio, en su manida experiencia, cuando el vino lo hace gente que ha dado ya tres vueltas al globo vinícola, que ha visto cosas hechas en todo el orbe del vino y ha aplicado a su viña, a su obra, ese conocimiento…. seguir aceptando la opinión de esas personas es, como mínimo, nostálgico. Y erróneo.

Su experiencia está para recoger de ella información que diga, a los viticultores de hoy, que hacer y que no volver a hacer. No está, creo yo, para aceptarla como norma ni, por supuesto, como única forma aceptable de hacer las cosas. Saben mucho, pero saben ayer. Hoy, solo son un estorbo, cuando afirman, por ejemplo, sin cortarse un pelo que la Garnacha tintorera es una variedad menor. Aún los hay que lo aseguran, aunque sea en privado. Decirlo en público ya es otra cosa. Ahí, mejor enredar.

Es la hora de avanzar. Si para recuperar el mercado, si para recuperar el consumo es necesario hacer vinos mejores, mas ricos, mas cercanos y aceptables, desde variedades que “solo” llevan plantadas 50, 60 o mas años en el mismo sitio, ¿que me importa a mi o a nadie que el grado, el color, la volátil o el azúcar residual no responda a los parámetros justos que se enseñaban en las academias en los 70?. ¿Creéis que le importa a alguien que el vino sea azul?… ¿de verdad lo creéis?

Ilusos. Haced vinos, vinos de verdad, que sepan bien o muy bien. Da igual el número de botellas. Hacedlos, y rápido. Os están comiendo por los pies, mientras enarboláis vuestra “enorme experiencia”.

Espabilad, o dejad paso. 



 
 
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