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Te lanzas y listo

31
Mar
2015

Te lanzas y listo

Hay aventuras en las que uno no puede pensar si entrar o no. Te lanzas y listo.

Quien suscribe, que sabe algo de seguros y por tanto es poco amante del riesgo, no suele prodigarse mucho en estas lides, pero hay casos en que según de qué se trate o quien las emprenda, no se puede decir que no. Más allá de la amistad que me une a José Luis Louzan, y que por sí sola me empuja a aceptar ciegamente cualquiera de sus propuestas, existe en su hacer una coherencia interna como pocas he visto. Si tuviera que definirle en dos palabras, recurriría al disco de Calamaro, Honestidad Brutal. Caiga quien caiga, añado.

Creo con sinceridad y confianza en los principios que informan su manera de actuar, sobre todo porque todo lo que hace lo hace con esa honestidad y a través de un inagotable espíritu crítico que busca, no sin cierto escepticismo, que el mundo sea un lugar un poco mejor y más justo. Llevado terreno que nos ocupa, estos principios apuntan a devolver el vino a quien y a donde corresponde.


Tras las guerras mundiales Occidente pasó hambre y tuvo que ingeniárselas para subsistir. Uno de los remedios fue aplicar el proceso industrial a la agricultura y ganadería, introduciendo nuevas técnicas de cultivo y procesado que incrementaban la producción. Tras dar de comer a Europa con estas técnicas mucha gente se enriqueció y ya no resultaba rentable volver a lo tradicional, por el contrario, evolucionaron constantemente dando lugar a productos alterados, masivos, desestacionalizados e insípidos.


Su procesamiento fue incluyendo todo tipo de aditivos dirigidos a modificar su aspecto, textura capacidad de transporte y conservación... ¡y lo que el mercado demandara o los productores le hicieran demandar!


El vino no quedó exento pese a que esas nuevas técnicas tienen bien poco que ver con la unión del hombre y la tierra, y la expresión del carácter de una zona, elementos intrínsecos a la bebida en cuestión, y en los últimos años, se viene observando uno de los peores frutos de ese proceso (al margen de las consecuencias para la salud que puedan comportar estas modificaciones), la homogeneización.


En efecto, vivimos en un mercado de lineales de supermercado con vinos prácticamente iguales. Una mano invisible decide qué es lo que quiere el mercado y la producción masiva se pone a su servicio. Vinos blancos que, con la intervención de las levaduras correctas, huelen a frutas tropicales y que tienen la ligerísima acidez que el público parece pedir, corregida por tanto en un sentido o en otro, según la zona.

Tienen también algo de azúcar residual para hacerlos golosamente agradables y por si alguna levadura despistada hubiera sobrevivido al proceso se le añade el máximo nivel de sulfuroso permitido por la ley. La consecuencia lógica tras consumirlo es el dolor de cabeza y la solución ha sido publicitarlo como algo intrínseco al vino blanco.


Por su parte, el mercado establece una moda de vinos tintos, con mucho color, con aromas homogéneos de vainilla o coco, golosones, corpulentos, fáciles en la primera copa, pero muy cansinos. Cualquier enólogo les explicaría con detalle y diversión la cantidad de trampas físicas y químicas que permiten llegar a ello con una uva de calidad y procedencia heterogénea.


Resultado, ¡la mayoría de los vinos masivos (que permiten abastecer a una cadena de supermercados) están adulterados, son aburridos y poco saludables!. En este escenario, a priori desolador, surgen productores que rehúyen estos sistemas, y, afortunadamente voces que quieren invertir el proceso, o al menos soslayarlo.


No somos muchos, pero intentamos hacer ruido con muchas iniciativas. La última la pone en marcha José Luis Louzán, alguien que siempre estuvo en el otro lado.


Vino Verdadero es algo tan sencillo y subversivo como simplemente eso, el vino entendido como el camino de unión en línea recta entre el hombre y la tierra, sin atajos ni rodeos, sin aditivos, sin mentiras ni engaños. Un hermoso trabajo para que el vino vuelva a lo que nunca debió dejar de ser, un alimento capaz de proporcionar uno de los grandes placeres que el ser humano olvidó entre divisas, trending topics, coeficientes, grandes hermanos y stock options.


Como decía más arriba, hay proyectos a los que no se puede decir que no, y este es uno de ellos.



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