RDF
Tienda
 Inicio / Revista / Los Precios del Vino II
Compartir:

Los Precios del Vino II

Como ya dijimos en el articulo que abría esta serie, si algo influye en el precio final de una botella de vino es su contenido.

Dejando a un lado la importancia en el calculo de costes de otros muchos elementos relacionados con el producto final (su recipiente, el almacenamiento y transporte, la distribución, etc) el precio de la uva, su manipulación y la elaboración del vino siguen teniendo un enorme peso en la cuenta final. Hoy hablaremos sobre como esas variaciones en el precio de la materia prima pueden resultar cruciales para determinar el precio final de un vino.

La cosa es sencilla de calcular, a priori.

Empecemos por el principio. ¿Cuántos kilos de uva produce una planta y cuántos kilos de uva se necesitan para elaborar un litro de vino? Como es sabido la producción de un viñedo es muy relativa y el número de factores que influye en cuantos kilos de uva producirá cada cepa es grande. El ciclo vegetativo de la planta ese año, la variedad de uva (si es tinta o blanca y a que casta pertenece), la zona geográfica, factores climáticos.… 

Pero si algo influye en ese rendimiento es sin duda la viticultura. La forma de cultivar la uva, el trabajo del viticultor, que puede sacar un rendimiento mayor o menor en función de la poda, el riego, la selección final de racimos en vendimia…
Así, una hectárea de viñedo puede dar desde 3.500 kilos de Mourvedre (Monastrel) como en Bandol (Provenza francesa) hasta los 16.000 kilos en algunas añadas de Rías Baixas. Todo depende, como indicábamos, de la variedad, de la viticultura y en definitiva del tipo de vino que se quiera obtener, ya que a mayor producción o rendimiento, menor es la calidad de uva que se obtiene, según todos los vititultores consultados.



Para llenar una botella de vino de 75 cl. se necesita poco más de 1 kilo de uva. Esta relación nos deja una cifra aproximada que vincula el número de quilos con el número de botellas. Si cosechásemos, por ejemplo, 10.000 kilos de uva obtendríamos aproximadamente unas 10.000 botellas. Es un cálculo estimativo y muy relativo, pero para entender de que estamos hablando será suficiente.

Como productores, el mercado nos da dos posibilidades para “colocar” nuestro género. Por un lado, está establecido un mercado de compra de uva a cosecheros que se limitan a cuidar la viña para después vender al peso sus uvas vendimiadas. En este modelo se establece el trabajo de cooperativas de productores y otros productores independientes que o no quieren o no pueden elaborar su propio vino. La otra posibilidad es precisamente esa, elaborar nuestro propio vino. Esto nos llevará a otros costes añadidos en bodega de los hablaremos mas adelante.

Fijándonos primero en los que venden su uva, el mercado de referencia al que nos dirigiremos para entender porqué la uva cuesta lo que cuesta es Galicia. Si en algún lugar las cooperativas han logrado establecerse como modelo de negocio de éxito y longevos esa es la DO Rías Baixas, donde proliferan como referencia para la compra de uva. Uva producida por terceros que termina en las bodegas de las grandes industrias. Así, mientras la DO Rías Baixas registra mas de 6.000 viticultores solo tiene acreditadas 172 bodegas. En la Rioja, 17.598 viticultores sirven a 1.209 bodegas. La clave está en esta relación, así mientras en Rías Baixas 35 viticultores sirven a cada bodega, en la Rioja, solo 14 viticultores repartirían su uva para cada centro elaborador.

Esto nos deja otro dato a tener en cuenta; la venta de uva es la base del negocio para los viticultores gallegos, frente a la elaboración, que aparenta ser el principal negocio para los viticultores riojanos. Esto influye, según los técnicos y viticultores consultados, de manera crucial en los precios de la uva cada añada. Mientras en Rías Baixas, el precio del kilo de uva para la añada 2014 fue uno de los mas bajos en años y osciló entre los 0,45 euros/kilo y los 1,10€/kilo, en Rioja el precio no bajo de los 0,75 €/kilo y llegó a los 1,85 €/kilo para uvas de mayor calidad.

Un inciso. Mientras, de media, un viticultor riojano maneja casi cuatro hectáreas, en Rías Baixas la media cae a menos de una por cabeza (en concreto poco mas de media hectárea de viñedo).



Esto hace que, aunque los rendimientos por hectárea son sensiblemente superiores en la denominación de origen gallega, está claro que vender 10.000 kilos de uva a unos 0,85 €/kilo (precio medio de la añada 2014) arroja un total de 8.500 euros. Un rendimiento económico anual exiguo para alimentar a una familia, por ejemplo.

Así las cosas, un viticultor medio en Rías Baixas podría producir un vino de calidad media, con unos rendimientos por hectárea sensiblemente inferiores a los autorizados (que son de 12.000 kilos por hectárea en añadas de calidad y producción media) y, redondeando, una hectárea en propiedad a un coste medio de un euro el litro de vino. Un euro de uva, claro. Falta elaborar nuestro vino, algo que encarecerá el producto, como ahora veremos y que está detrás de la comodidad de vender la uva a un tercero y que él sea el que se preocupe de hacerlo y de evaluar los costes de esa elaboración.

Dejando a un lado que todos estos datos provienen de empresas comercializadoras de productos para enología, maquinaria, etc, la decisión que algunos viticultores están tomando en base a los bajos precios por kilo de uva se basa, sobre todo, en que la amortización de los costes de la maquinaria para bodega es continua y a lo largo del tiempo. Una inversión inicial no es garantía de un retorno de inversión inmediato, pero si de que la decisión final sobre el precio del vino y de su uva la vuelve a tener el viticultor y no la cooperativa o bodega que compra la uva.



Por partes. Una bodega media necesitará:


Una estrujadora/despalilladora, varios depósitos de acero inoxidable (al menos 3), siempre lleno (otro tipo de deposito), bombas y mangueras, cubetas inox para manipular la uva, una prensa, llenadora y taponadora, etiquetadora y capsuladora y quizá barricas y otro tipo de maquinaria.
Aunque existen infinidad de tipos y calidades de cada uno de estos productos, el precio medio de una bodega profesional no debería bajar demasiado de los 20.000 euros de inversión final.

Con este coste, hacer o no vino de las uvas propias pasa a ser una cuestión pura de emprendimiento empresarial. Pero, por repercutir este coste en el vino que estamos calculando en nuestra serie de artículos, podemos concluir que la botella y sus 750ml de vino nos costarían a estas alturas unos 1,68€/botella.

Si a esto sumamos el coste ya conocido por botella, nuestra botella de buen vino blanco Rías Baixas nos saldrá, para un número de unidades aproximado de 10.000 por unos 3,98€/botella.

Casi 4 euros de un buen vino, elaborado por nosotros mismos, de pequeña producción y costes contenidos. ¿Se puede hacer por menos?. Por supuesto, y se hace. Las condiciones y mecanismos que se usan para lograr precios mas bajos son las propias de la gran industria, que consigue precios por unidad (botella, corcho, etiqueta, capsula o kilo de uva) sensiblemente inferiores a los aquí expresados.

Así es como se explica la existencia de botellas de albariño a la venta en grandes superficies por debajo de los 3 euros por unidad, con contraetiqueta de la denominación de origen.

En nuestro próximo articulo hablaremos de mercado, de precios y de las razones que justifican que un vino ofrecido en múltiples puntos de venta por encima de los 20€ pueda terminar costando 8,95€ en una gran superficie. Será en la tercera entrega de esta serie sobre Los Precios del Vino.



 
 
Cámara de comercio
Fondo Europeo de Desarrollo Regional