RDF
Tienda
 Inicio / Revista / Los Precios del Vino III
Compartir:

Los Precios del Vino III

Tras los dos artículos anteriores, en esta tercera entrega queremos hablar al respecto de la influencia del mercado y sus vaivenes y circunstancias en el precio final de un vino.

Son muchos ya los reportajes y espacios que en prensa generalista, web o revista especializada se han dedicado a analizar las circunstancias que llevan a ciertos vinos a ser valorados a precios muy por encima de los costes reales de su elaboración. Como en otros muchos productos, el mercado y la máxima de la oferta y la demanda han provocado diferencias de precio difíciles de explicar sin los mecanismos propios del capitalismo. Es decir, algo puede llegar a costar lo que alguien esté dispuesto a pagar por ello. Y en el caso del vino eso puede ser mucho…o muy poco.

En las últimas semanas el mercado español ha estado revuelto por los 8,95€/botella a los que la cadena de distribución Carrefour ha ofrecido varias añadas del conocido y muy valorado Ossian, un vino con denominación de origen Castilla y León, un blanco de la variedad verdejo con nueve meses de crianza en barrica. Este vino se comercializó desde su salida al mercado a precios cercanos a los 20€, en función de varios factores que vale la pena conocer.

Se trata de un vino elaborado bajo especiales y exigente condiciones, o eso afirman sus gestores y propietarios. En su web, los responsables de la bodega afirman que “Los viñedos son trabajados sobre las bases de cultivo ecológico desde el año 1998 y desde el año 2001 con certificado oficial. Tanto el cultivo de la uva como los vinos que salen de la bodega están supervisados y controlados por el Consejo de Agricultura Ecológica de Castilla y León, siendo el viñedo ecológico más antiguo registrado y certificado en la DO Rueda”.

Además, sigue, “El proyecto Ossian está basado en unos excepcionales viñedos prefiloxéricos, de entre 100 y 200 años, situados al noroeste de la provincia de Segovia.”. Ismael Gozalo es el creador y principal impulsor del proyecto, que es adquirido por el Grupo Carraovejas, autor de vinos en la Ribera del Duero y responsables del este conocido tinto segoviano, de gran éxito en la década de 2.000. En junio de 2013 el proyecto Ossian queda así ligado a la familia Ruiz Aragoneses, propietarios de Pago de Carraovejas, aunque Ismael Gozalo, socio fundador del proyecto, continúa siendo el máximo responsable del trabajo en viña y la elaboración de Ossian.

Este vino es un ejemplo perfectamente valido de lo que ha sido el mercado del vino en los últimos años en España. Vinos elaborados con altos criterios de calidad, en cantidades elevadas en comparación con otros (40.000 botellas de producción media) y que optan a diversos niveles en el mercado generalista, a saber; se venden tanto en tiendas-gourmet, tiendas especializadas o canal HORECA como en supermercados de gama media y alta (HIpercor de El Corte Ingles, Coviran o Tu Despensa, por poner tres ejemplos). Esta polivalencia hace que en ocasiones ocurran casos como el que actualmente centra la atención en el mundo del vino.





"Cuando un producto es deseado ocurren estas cuestiones. Intentas controlar la distribución pero es difícil llegar al 100% del producto"

En los últimos meses, la cadena Carrefour ha ofrecido en sus hipermercados Ossian de las añadas 2008, 2009, 2010, y 2011 a 8,95€, un precio mas del 40% inferior al habitual en otras tiendas para una botella de este vino, que se situó entre los 20 y los 22 €/botella. Una circunstancia que ha llevado a la bodega a plantearse la ruptura de las relaciones comerciales que mantiene con la cadena de alimentación.

En concreto, Pedro Ruíz Aragoneses, director de operaciones del grupo, afirma que “nos hemos puesto en contacto con Carrefour para indicarles que en esos términos no podremos seguir trabajando juntos”.

Para Pedro Ruiz, en entrevista concedida a este medio, lo sucedido aquí “ha sido una gran sorpresa”. Ruíz Aragonesas considera que “no tiene ningún sentido, ni ninguna explicación lógica. Tampoco se corresponde con la situación de nuestros vinos. La añada actual (Ossian 2012) lleva agotada más de un mes y hasta noviembre no sale la nueva añada al mercado. Incluso es posible que, a petición de muchos clientes, tengamos que adelantar un poco la salida para satisfacer la demanda.

Y sin embargo, nos encontramos con que se da esta situación con añadas antiguas. No sabemos realmente por qué, ya que nosotros no vendemos directamente a CARREFOUR”.

De hecho, parte del problema pasaría por la necesidad para las bodegas de negociar con distribuidores a nivel nacional, que tienen otras prioridades económicas y comerciales mas allá de la de ofrecer un vino determinado a un publico concreto. Pedro Ruiz cree que este tipo de comercialización no tiene porque ser perjudicial para la imagen de sus vinos (la distribución por grandes empresas) siempre que esté claro el como y a que precio, “En el caso particular de CARREFOUR sí que llegamos a un acuerdo para que se ofrecieran a la venta nuestros vinos únicamente en sus establecimientos “CARREFOUR Planet”, que es donde creemos que el vino recibe el trato adecuado, no habiéndose cumplido lo acordado”.

“No nos oponemos a vender a nadie que cuide el producto adecuadamente y además creemos firmemente que hay que adaptarse a las necesidades de los nuevos tiempos. ¿Por qué una persona que termina de trabajar a las 9 de la noche y tiene que hacer la compra en una gran superficie no puede tener acceso a la compra de vinos de alta gama?”

Pedro Ruíz ha reflexionado también sobre el modo en como los mecanismos del mercado en la actualidad interactúan con el vino de calidad. Desde el punto de vista del director de operaciones del grupo Carraovejas es preciso ser cuidadosos en a donde y como llega el vino una vez sale de bodega, como parte de los estándares de calidad del mismo; “Cuando un producto es deseado ocurren estas cuestiones. Intentas controlar la distribución pero es difícil llegar al 100% del producto. La propia demanda del vino hace que aparezcan muchos “mercados grises” y normalmente la bodega se entera cuando ya ha ocurrido, porque es muy difícil o imposible saberlo antes.

"Dentro de nuestro afán de mejora continua, intentamos seleccionar muy bien los puntos de venta y evitar estar en lugares donde el producto no será tratado adecuadamente en las condiciones de conservación ni en precio. Aún así, a veces llega a través del mercado paralelo, aunque no se les atienda a través de nuestros canales oficiales. Estos mercados paralelos son otra cuestión a controlar pero también se hace difícil el control exhaustivo, aunque cada vez intentamos acotarlo mejor.”



“Insisto en que desde bodega sólo se autorizó la venta en los “Carrefour Planet” acordando un trato del vino adecuado por condiciones de conservación. Ante todo, por lo que más sufres es por el daño que puedan ocasionar estas acciones a los clientes, a los distribuidores y tiendas que confían en el producto y también a la propia marca"

 Por su parte, desde Carrefour, la portavoz de su gabinete de prensa, Carmen Muñoz, preguntada por las razones que han motivado la venta de este vino a precios tan inferiores a los habituales se ha limitado a confirmar que "el precio del producto que nos comenta es el de un producto en liquidación".

Sobre el porqué de esta circunstancia, la cadena se ha limitado a decir que "En el caso concreto del vino, Carrefour vela por que la rotación de este producto en los lineales de sus establecimientos permita ofrecer siempre vinos en condiciones óptimas de calidad.".

Así, la cadena de distribución parece no ser consciente del nivel potencial de calidad de este vino o, en su caso, medir como iguales vinos de niveles y elaboraciones muy diferentes.

Otro ejemplo. La mayorista Makro lleva mas de un lustro explotando la compra masiva de vinos de marcas mas que reconocidas y muy populares para un segmento de público en los años de la bonanza económica. Clásicos incluso del mercado nacional ofrecidos a precios muy rebajados y que han provocado un profundo malestar en los comercializadores mas especializados.

Marcas como Mauro, Pintia, Aalto o los vinos de bodegas Vega Sicilia (el exclusivo Único, Valbuena o el modesto Alión) se han ofrecido con sensibles rebajas en los catálogos de navidad de la mayorista, dejando en evidencia a los pequeños comerciantes. En concreto, el folleto de navidad 2014 de la cadena Makro ofrecía Vega Sicilia Único a unos escasos 185€ (IVA incluido), muy alejados de los 240 de media a los que ofrece alguna de las añadas de esta marca la especializada Vinissimus en internet. 75 € de rebaja que son accesibles, aunque teóricamente no sea así (para comprar en Makro hay que ser autónomo o estar dado de alta en el régimen especial) para cualquiera interesado en comprar desde una botella hasta las que sean solo en función de su capacidad económica.

Otro tanto para el tinto Valbuena, ofrecido a 84,30€, Alión a 41,08€, Pintia a 25,41€ o Mauro a 21,60€, precios que son 4, 5 y hasta 10 euros inferiores a los que se ofertan en tiendas especializadas. Si asumimos, además, que es en Navidad precisamente cuando estos vinos alcanzan sus mayores cotizaciones, estamos ante una circunstancia controvertida y que origina un gran malestar entre los vendedores minoristas y que trabajan el vino de forma especializada.

Así, para alguno de los “tenderos” consultados para este articulo, “la única solución es dejar de trabajar estos vinos y cualquier otro que te haga lo mismo”.

Existen multitud de historias al respecto de los bajos precios alcanzados por determinados vinos de calidad cuando las botellas comienzan a acumularse en la bodega.

La crisis fue profusa en este tipo de anécdotas, como la referida a cierto Rías Baixas que se vende a 11 euros de media y que llegó a ofrecerse a unos muy reducidos 2,70€/unidad + IVA a una cadena gallega de distribución, siempre que la compra supusiese un número de Palets elevado (cada Palet, en este caso, suponía unas 60 cajas de 12 botellas, 720 botellas en total). La venta, de unos 30 Palets, no llegó a cerrarse, tras comunicar la cadena de supermercados su intención de trabajar el vino a precio libre, es decir, rebajado a niveles muy inferiores a los habituales. Para la marca no resultaba rentable en términos de imagen y la cosa se torció. 

Pero, ¿por qué sucede esto?. Las razones son múltiples pero, por regla general, el número de botellas suele ser uno de los componentes más habituales para entender este tipo de operaciones y precios. Añadas como la 2011 en Rías Baixas, con mas de 44 millones de kilos de uva en vendimia y un serio problema de sobreproducción en la bodega, originó unos precios sensiblemente inferiores a los habituales en marcas y vinos con lineas de precio claras a lo largo de los años. Vinos de 10, 11 y 12 euros acabaron ofertados a 6 y 5 euros en cadenas de supermercados y aparecían en las estanterías mas vario pintas (ver en supermercados de linea superdescuento como Día o El Arbol ciertos albariños fue habitual a lo largo de 2012 y 2013).

De igual modo, vinos como los clásicos Campo Viejo o Faustino no siempre se cotizaron casi como “vinos de mesa de gama alta”. En los 80, Campo Viejo ocupaba espacio en las cartas de los restaurantes mas prestigiosos y sus 82 y 84 son hoy piezas cotizadas para los coleccionistas. De igual manera para bodegas Siglo (antes AGE) y el mítico Siglo saco, vino que fue de relumbrón cuando no se ofrecía a 4 euros o menos en lineales de los supermercados. 



En el otro extremo, circunstancias como las del extremeño Habla.

Este vino procedente de viñas implantadas en Trujillo (Cáceres) allá por el año 2.000 llegó a cotizarse por encima de los 30€ por botella a pesar de que, siendo escrupulosos con las exigencias comerciales del mercado, no ofrecía ninguno de los habituales "tips" que este busca para valorar un vino.

El Habla no se hacía con viñedo viejo (cuando salió al mercado, en 2006, no llevaba mas de cinco años plantado), no estaba elaborado desde variedades autóctonas (los viñedos de Cabernet Sauvignon, Syrah y Tempranillo con los que se hace el Habla nº1 fueron traídos desde Francia u otras zonas) y no procedía de una zona especialmente valorada en el mundo del vino ni con especiales condiciones para los vinos de calidad. De hecho, la Indicación Geográfica Protegida “Vinos de la Tierra de Extremadura” que ampara estos vinos nace casi al mismo tiempo que se plantan las primeras cepas de Habla en Trujillo.

Sin embargo, en sus primeras catas para hosteleros y distribuidores, los responsables de la bodega comenzaron ofreciendo su gama mas cara por unos muy elevados 18€+IVA por un vino recién nacido. Años después llegaron el Habla del Silencio, de precio mas contenido, y otras elaboraciones (existen hasta 12 “Habla” con su número como único identificativo) de precios diversos, pero en la linea de los 30 euros en tienda.

Este tipo de historias, relacionadas con vinos de alta gama y precio elevado, nacidos casi de la nada, llenaron las estanterías entre 2.000 y 2.007, antes de que la crisis y la caída de la economía recortaran drásticamente lo que los consumidores estaban dispuestos a gastarse en vino. Las acciones externas (márgenes comerciales, transporte, etc) tienen mucho que decir en el precio final de un vino, sean cuales fueren las circunstancias en las que se produce.

En los años 80 y primeros 90 la producción de tintos en Rías Baixas o el Ribeiro era puramente anecdótica. A pesar de que, históricamente, las variedades tintas ocuparon importantes porcentajes de superficie en estas zonas, la mecanización y el desarrollismo de los ochenta y noventa, con arranque masivo de vides como la espadeiro, la caiño, la sousón o la loureiro, eliminaron prácticamente al tinto como producto habitual de estas denominaciones de origen.

Sin embargo, al calor de la bonanza económica, el mismo impulso que provocó lo que algunos dan en llamar “la revolución del vino” empujó a viticultores del Ribeiro y Rías Baixas a elaborar tintos. Tintos de guarda, con estancia en barrica o fudre, con estabilización en botella y costes elevados. Vinos de escasa producción que, sin embargo, se cotizan hoy en día a mas de 30€/botella y muchísimo mas cuando se exportan a países como EE.UU., Japón o zonas como Sudamerica.

Y es que si alguien le dijese a un viticultor de Rivadavia de los primeros años ochenta que se iban a pagar con naturalidad hasta 35€ por un tinto do Ribeiro a base de Brancellao, Caiño o Ferrol, tal vez no nos creyese. Las altas puntuaciones de los “gurús” internacionales (Parker, Robinson o Wine Spectator, por ejemplo), han establecido un sistema de precios que sigue vigente y que posibilita vinos de gran calidad en producciones exiguas (del muy valorado Goliardo Espadeiro de 2.007 se vendieron en 2.008 en subasta 56 botellas de una producción de 115 para aquella añada).

Unos precios que hacen posible y viable producir 850 botellas, venderlas a 25 euros la unidad y garantizar así una segunda añada de vinos realmente especiales.

Y es que, en el mundo del vino, la frase que se atribuye al romano Publio Sirio tiene hoy mas peso que nunca: “Las cosas valen lo que uno está dispuesto a pagar por ellas”. Ya sean 40 euros por un mencía de la Ribeira Sacra como “El Pecado” o 8,95 por un verdejo con barrica que debería costar 20. Así son las cosas.

 

 

 

 

 

* Puedes leer la entrevista completa a Pedro Ruíz Aragoneses, director comercial en el

enlace

webs consultadas: vinissimus.com ossianvinos.com bodegashabla.com makro.es



Descargas

 
 
Cámara de comercio
Fondo Europeo de Desarrollo Regional