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5 historias del mundo del vino que te gustará conocer

El mundo del vino está plagado de historias, algunas de ellas pura invención, o leyenda. En otros casos, el origen de cosas que hoy se dan por hechas o usos y costumbres tiene un origen que vale la pena conocer.

Hoy queremos acercaros cinco de esas historias, sin relación alguna entre ellas, pero que seguro os resultaran interesantes o curiosas.

 

1- El juicio de París

Aunque se ha escrito y mucho (hasta hay una película) sobre este suceso y sus consecuencias, es interesante siempre regresar a aquel 24 de Mayo de 1976 en París.

El debate en el mundo del vino (siempre hay uno) era si los vinos del “Nuevo mundo” los californianos principalmente, merecían ocupar ya por mérito propio el lugar que muchos les daban entre el Olimpo de los vinos legendarios, al nivel de Burdeos y Borgoñas. Con este fin un comerciante americano con residencia en París y de gran prestigio, Steve Spurrier, decidió organizar una cata a la que invitó a lo mas granado de la élite europea e internacional en lo que a calificar vinos se refería. Allí estaban famosos periodistas, críticos, “negociants” y demás que, a ciegas, decidirían entre una serie de vinos de aquí y de allá cuales eran los mejores.

Lo que hace de esta cata algo especial es su resultado. En vinos blancos, donde se habían enfrentado chardonnays de Borgoña y de California, el mejor vino fue el californiano Chateau Montelena de 1973. Y en tintos los catadores optaban de forma masiva por un Stags Leap Wine Cellars de 1973 por delante nada menos que de un Haut Brion de 1970, un Montrose de 1970 o un Chateua Mouton-Rothschild.

Por primera vez los grandes Chateaus y Domeines franceses eran derrotados por vinos californianos mayormente, dejando desolados incluso a alguno de los catadores. Para aquel momento algo impensable y que costó digerir al “establishment” local. Spurrier fue acusado de haber manipulado el concurso, algo improbable por lo cerrado del sistema utilizado (cata ciega, cartulinas personalizadas firmadas por los catadores y recuento hecho por varias personas) y porque en el 30 aniversario de esta cita, Spurrier y otras personas reeditaban (en 2006) la cata con idénticos vinos…. y un resultado similar.

 

2- Peter Sisseck y el Pingus que se hundió en el mar

Aunque de esto se han contado versiones diversas, el hecho es que Peter Sisseck (Pingus) es una persona de interés por mas razones que su Ribera del Duero de hasta 1000€ por botella.

Este Danes (Copenhague, 1962) afincado ya en la Ribera tras mas de 25 años por aquí decidió elaborar su propio vino tras asesorar a bodegas en la zona de Valbuena (Hacienda Monasterio, Quinta Sardonia...) y a ello se puso allá por 1995.

La leyenda la provocan dos hechos: el primero, la total sumisión a su vino y a su estilo de Robert Parker, que lo encumbra al definirlo textualmente como “uno de los mejores tintos jóvenes que he probado nunca”. Joven para Parker no es lo mismo que para cualquier otro así que, aunque Pingus pasa por madera nueva al menos un año, al tratarse de un vino que no es de guarda lo considera así, haciendo que su precio se multiplique exponencialmente.

La segunda historia pasa por un contenedor y un barco hundido. La mayor parte de la añada 1995 de Pingus, la que recibió en su debut 98 puntos Parker y que lo aupó al orbe de los “enólogos estrella” se hundió cerca de las Azores al zozobrar el mercante que lo transportaba. Un hecho que lejos de acabar con la carrera del danés lo hizo aun mas apetecible y demandado en Norteamérica para un publico acostumbrado a que lo que diga Parker vaya a misa en cuanto a calidad en el vino.

Pingus alcanza hoy sin complejos los 1000€ por botella en sus añadas mas interesantes y renombradas y las botellas de su 95… alcanzan en la web los 1700€. Cuando se encuentran



3- ¿Por qué los “vinhos do Porto” llevan alcohol añadido?

O incluso mejor que esta pregunta habría que cuestionarse; ¿Por qué son tan famosos y apreciados por los británicos?. A fin de cuentas, Francia está enfrente a las islas y España y sus tintos y blancos mas cerca que Portugal. Sin embargo, la historia tiene mucho que ver en todo esto.

La beligerancia propia de los siglos XVI al XIX entre franceses e ingleses llevó a estos a privarse de algunas cosas, sino de forma absoluta si en cantidad. Así, los mercantes de la corte de Saint James que ya no podían traer vinos de la Francia en guerra dirigieron sus pasos a otros lugares. Fue así como se toparon con Galicia y los blancos de O Ribeiro (referidos por Shakespeare en alguna de sus obras). Pero también Galicia fue terreno vedado a raíz de la invasión francesa e incluso antes, por las incursiones de corsarios y demás, así que a una sedienta Inglaterra solo le quedaba Portugal.

Los vinos tintos que se producían en el Douro portugués eran tanto o mas buenos que los tintos y claretes producidos después a un lado y otro de la frontera pero, en pleno siglo XVIII tenían un problema; el transporte. La travesía por el carril de Finisterre, lleno de tormentas en invierno y de mas de dos semanas, evitando la piratería y la costa hostil de la península, provocaba que el vino, mas bien delicado, llegase maltrecho a las islas. Además, los elaboradores portugueses habían descubierto que añadiendo al vino un encabezamiento de alcohol vínico se lograba un brebaje muchísimo mas apetecible y que llegaba en perfecto estado (cuando no mejor que al salir de Portugal) a los puertos británicos.

Es así, por una guerra, una disputa secular y la navegación a vela como nace el “vinho do Porto” que hoy es, por mérito propio, uno de los licores mas demandados y de mayor prestigio y calidad de cuantos se elaboran.

4- Tokaji, los “Puttonyos” y los carísimos vinos “podridos” de Hungría

A lo mejor esto no gusta a los mas escrupulosos, pero hay cosas mucho peores que nos llevamos a la boca sin pensar. Quizá haya tenido ya la posibilidad de probar uno de esos vinos húngaros tan dulces y agradables de nombre genérico “Tokaji” o “Tokay”. Si es así seguro que le gustó ese regusto salino al final y su innegable nariz dulce y afrutada que lo vuelve un recomendable disfrute para los amantes de los vinos con azúcar. Pues bien, que sepa que su vino se hace de uvas podridas. Si, podridas. Aunque hasta en lo de pudrirse hay categorías.

La “Botrytis cinerea” es un hongo que ataca a la vid, reduciendo significativamente el volumen de agua de la uva. En la región húngara de Tokaj-Hegyalja se produce desde hace siglos un vino dulce que explota esta condición del viñedo. Así, a cada deposito de vino se añaden un numero determinado de “puttonyos” (cestos, en húngaro) de vino contaminado por este hongo, lo que confiere mayor calidad al vino resultante. En función de ese número se da a cada vino una categoría (desde cero a cinco puttonyos e incluso mas) y se aumenta también el precio por botella. El de mayor categoría o “aszú” puede llegar a alcanzar sin problemas los 150€ por una botella de 50cl.

Sin embargo, el vino mas caro y popular de cuantos en el mundo se elaboran a partir de uvas “botritizadas” es sin duda el Chateau D`Yquem francés, cuyas añadas mas codiciadas alcanzan en venta directa los 700€ por botella.





"Denis siempre consideró que había fracasado con la añada 1999"

5- Denis Mortet y la añada que no supo interpretar

Puesto como ejemplo de amor al vino es también la historia de una enfermedad y de como la obsesión por la viña y el vino puede llevar a las personas al limite de lo razonable.

Citaremos aquí a Paco Berciano, genial conocedor de los vinos de Denis y que lo trató personalmente. El cuenta mucho mejor que nadie su historia.

“Denis siempre consideró que había fracasado con la añada 1999.

El decía que “La materia prima de la cosecha 1999 es de una calidad increíble, desconocida en Borgoña para los viticultores de mi generación, pero yo cometí demasiados errores, vendimié muy tarde, no tenía muy bien mi cabeza en esos momentos. Desde luego no es la de 1999 una añada de la que yo me sienta orgulloso” En el año 2000 tuvo su primera crisis por depresión.
Un 30 de enero de 2006, a los 49 años, Denis Mortet, uno de los vignerons más brillante y meticuloso que yo he conocido se quitaba la vida de un disparo en una viña víctima de una depresión que arrastraba durante varios años. Su carácter, obsesivo y perfeccionista, le llevó hasta las alturas, pero se convirtió en su gran enemigo.”

Sin embargo, once meses después de su muerte el Grand Jury Européen (Gran Jurado Europeo) se reunió en una bodega del Piamonte para catar vinos de Borgoña y Barolo de esa añada. Catadores de Francia, Italia, Holanda, Portugal, Gran Bretaña, Suiza, Estados Unidos y España probaron los mejores vinos y el ganador fue el Clos Vougeot de Denis Mortet.
Un vino de lo que él consideraba su gran fracaso, la añada que “se le había escapado” según sus propias palabras, era considerado el mejor.

 

Y es que el vino saca a veces lo mejor y lo peor de las personas.

 


Hay muchas mas historias, pero serán para otro día.



 
 
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